| PLAYA DE PONIENTE |
Durante varios años he estado contando historias en éste blog. No se si le intereso a alguien.
Pienso en personas que tienen curiosidad por conocer lo que cuento en los artículos.
Ni siquiera mi ortografía es muy buena; aún así pienso que debo contar las cosas que observo y me llaman la atención.
Es tan bonito y relajante ver tus pensamientos fluyendo mediante las filas de letras.
Éste verano he vuelto a la playa, concretamente a Benidorm y me he asombrado como siempre ante aquél lugar, es irreal, distinto. No podría decir que es bonito. Quizá el agua de la playa llegando a sus arenas y el maravilloso colorido del mar, con el horizonte perdiéndose en la lejanía, le dan belleza y amplitud.
El cambio de color del día, los amaneceres frescos, la luz calurosa del mediodía y los preciosos atardeceres, hacen que como todos los ciudades de playa y mar, sean muy hermosos de ver.
Aunque posee sus marinas, Benidorm es otra cosa.
Los edificios son altos y sin adornos salvo sus toldos de colores. Los restaurantes son coloridos y alborotados por el ruido de la gente que a veces canta, ven futbol o escuchan canciones de músicos que recuerdan los ídolos mas famosos.
| LA PLAYA |
Las jovencitas se adornan con la más mínima expresión de ropa, luciendo sus juveniles cuerpos.
Pasean a su perros algunas matrimonios que supongo no tendrán hijos o nietos que acompañar, y les adornan con trajes y lazos empujando un cochecito en el que piensas que va un precioso bebé y ves asomar unas peludas orejas.

